Reflexiones

viernes, julio 29, 2005

El Buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscadorUn buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien queencuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Essimplemente para quien su vida es una búsqueda.Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Élhabía aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que veníande un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisóKammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina ala derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de unverde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y floresencantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeñade madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentaciónde descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso elportal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas queestaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que susojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una delas piedras, aquella inscripción … "Abedul Tare, vivió 8 años, 6meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta deque esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintiópena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en eselugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que lapiedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó aleerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". Elbuscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar,era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas teníaninscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto delmuerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que,el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años.Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. Elcuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorarpor un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algúnfamiliar.- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con estepueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantosniños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horriblemaldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construirun cementerio de chicos?.El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay talmaldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Lecontaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan unalibreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y estradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que unodisfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a laizquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duróese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempoduró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?,¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso,¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Unasemana? … ¿y el trabajo más anhelado? …, ¿y elencuentro con los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y elreencuentro con ese ser especial que te dio vida, ternura y alegría. ¿Cuánto duróel disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamosanotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, esnuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lodisfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, paranosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
"El mundo está en las manos de aquellos que tienen el valor de soñary correr el riesgo de vivir sus sueños."
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...